COSAS QUE DEBES ENSEÑAR ( SEGUNDA PARTE )
Aquí te presento algunas otras cosas que también debes enseñarles y con urgencia:
6. No hay nada malo que puedas hacer para que Dios o yo dejemos de amarte.
La Biblia afirma: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1.9). El sentido de culpa es un sentimiento poderoso. Por eso, quiero asegurarme que mis hijos sepan que van a cometer errores, eso es algo que todos hacemos, y que cuando los cometan y lo lamenten de verdad, yo los perdonaré… y Dios también lo hará.
Tus hijos necesitan estar seguros de que el amor de Dios y el amor tuyo jamás son condicionales.
7. La humildad es necesaria.
La humildad no es una cualidad apreciada por nuestra sociedad. Muchos de los modelos que imitan y admiran nuestros hijos son personas orgullosas, jactanciosas y centradas en sí mismas. Pero Proverbios 3.34 nos dice que Dios dará gracia a los humildes.
8. La felicidad no se puede cargar a la tarjeta de crédito.
¿Has visto algún camión de mudanza detrás de un carro fúnebre? Cada año se gastan en los Estados Unidos más de quinientos mil millones de dólares en publicidad para hacer que no te sientas contento con lo que tienes, y para convencerte de que encontrarás la felicidad en cualquier cosa que se venda.
Pero Jesús dice algo muy diferente en Lucas 12.15: «Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee». Y Proverbios 15.16 señala: «Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación».
9. Sólo porque alguien se salió con la suya, no significa que estuvo bien lo que hizo.
Vivimos en una cultura que aplaude lo malo. Pero recuerda que ella no es nuestro modelo, sino Jesucristo.
Nuestro objetivo nunca debe ser: ¿Cuánto puedo hacer sin sufrir las consecuencias, antes de que se lo considere un pecado?, sino: ¿Qué puedo hacer para que Dios sea glorificado? ¿Cómo puedo en el día de hoy hacer sonreír a Dios?
Colosenses 3.23 te exhorta: «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres». Y 1 Pedro 1.15, 16: «Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo».
10. Esta vida es breve. La eternidad es para siempre.
Dios dice: «¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece» (Santiago 4.14, NVI). Una niebla. Piensa en eso.
Piensa que tu vida es como esa niebla, y te será más fácil poner en práctica Mateo 6.19-21.
No esperes que otros le den a tus hijos el mensaje positivo que tú quieres que escuchen. Ellos necesitan que seas tú quien se los dé.
FUENTE: Evangelio.com
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