lunes, 11 de enero de 2010


COSAS QUE DEBES ENSEÑAR  ( PRIMERA PARTE )


No esperes que alguien lo haga, porque no lo harán. Sólo tú tienes la responsabilidad de enseñarle a tu hijo o tu hija que:


1. Una mentira es y seguirá siendo una mentira.
Vivimos en un tiempo en el que las personas tuercen la verdad tan hábilmente que resulta difícil saber qué es verdad o qué es mentira. Pero Dios te manda claramente a no mentir. Dios no acepta mentiritas blancas, colorear la verdad o que el fin justifica los medios (Éxodo 23.1).


2. Pensar primero en los demás.
Es un concepto contrario a la moral de nuestra sociedad. Pero Dios te dice: «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo» (Filipenses 2.3). Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo» (Mateo 20.26, 27).


3. Las figuras de autoridad merecen respeto.
Enciende un canal de dibujos animados o ponte a mirar una película para niños, y observarás que los padres son pintados como unos torpes bufones, mientras que sus hijos son quienes lo saben todo. La aplicación de la ley, la dirección de la escuela y todas las facetas del gobierno son presentadas como ineptas, corruptas e incompetentes. Si tus hijos crecen con la idea de que hay que cuestionar, rechazar y desobedecer todo tipo de autoridad, ¿cómo se someterán alguna vez a la Autoridad suprema: Dios?
La Biblia te dice: «Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas» (Romanos 13.1).


4. Cuidado con lo que entra en sus cabezas.
Al ser escritora, he asistido a talleres y leído libros hechos específicamente para dar alas a mi imaginación. Pero según 2 Corintios 10.5, hay que llevar «cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo».
Enséñales que Filipenses 4.8 es la mejor norma: «Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad».


5. Dios creó el sexo, y por eso es bueno.
¿Conocen tus hijos el propósito perfecto de Dios en cuanto al matrimonio, es decir, que es entre un hombre y una mujer, entregados unos a otro mutuamente, y que el sexo es la expresión pura y hermosa de su amor y entrega? No des por sentado que lo saben. Háblales del plan de Dios.
Proverbios 5.15-18 dice: «Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo… Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud».
Lo único que pueden aprender nuestros hijos en el mundo, es que el sexo es algo sucio, vergonzoso, feo y egoísta. Quiero que mis hijos oigan de mí que las relaciones físicas, tal como Dios lo dispuso, son una fuente de placer, seguridad, intimidad, bienestar, unidad y amor.


FUENTE: Evangelio.com